lunes, 4 de septiembre de 2017

Primera página de M3NÚ (Menú)



Nota del Autor: El texto a continuación es la narración de un sueño del autor, por lo que se trata del producto enajenado de una mente perturbada, y en ningún caso es recomendable su lectura.

Jueves, 4 de Abril de 2087.
Facultat de Ciències Aplicades.
Universitat de València, España.

            Santi se frotó los ojos ante la pantalla, blanca y luminiscente, de uno de los ordenadores con los que trabajaba en el departamento de informática de la facultad. Aquella tesis sobre informática antigua no era tan fácil como lo pudo suponer antes de ponerse a ello… había creado un algoritmo según aquel viejo lenguaje de programación y veía que la cosa no avanzaba.
- No puede ser… - dijo en voz alta. Estaba solo y estiró ambos brazos hacia lo alto, entrelazando los dedos de sus manos sobre su cabeza, dejando que el respaldo de su tantas veces incómoda silla; exceptuando cuando se quedaba dormido en ella trabajando; se hiciese hacia atrás. – Algo debe estar mal.
            En el algoritmo había varias instrucciones de bucle, utilizadas en los ordenadores de finales del Siglo XX y principios del XXI para decirle a los ordenadores qué debían hacer si se daban unas pautas o acciones determinadas. En concreto, el que Santi creía que estaba fallando era del tipo “hacer-mientras”; estos bucles servían para que la máquina hiciese ciertos procesos hasta que no sucediera otro determinado…
- Do… - dijo en inglés pues las funciones de la computadora entendían el lenguaje internacional de hacía décadas; ahora todo el mundo hablaba spanglish cuando se quería entender con alguien de una nacionalidad distinta, fuese cual fuera ésta; - while data equal 2087 April 3rd… está bien… pero… la fecha está cambiada… es como si…
- ¿Qué haces…? – la voz de Sofía irrumpió en la habitación, llenándola de frescura.
- Nada… - suspiró Santi y se giró hacia ella, que esperaba en el quicio de la puerta: el despacho que Santi utilizaba estaba separado del pasillo por dos ventanales a ambos lados de la entrada, cubiertos por persianas de láminas de plástico azul claro. - ¿A dónde vas?
- He quedado con David en la cafetería, ¿vienes?
- Sí… acabaré con esto luego… mejor con un café para despejarme. – Sonrió y se levantó.
- ¿Problemas con ese trasto?
- El algoritmo… no funciona y no sé por qué… es como si el formato de fecha no estuviese bien…
- Pero eso está predeterminado…
- Sí… por eso no entiendo qué ocurre…
- David quizá pueda ayudarte. – Santi sonrió de nuevo ante el comentario de Sofía: David era licenciado summa cum laude en física, y era una de las personas más inteligentes del planeta en esos momentos. Parecía tener soluciones para todo y, aunque Santi y David eran amigos desde que comenzaran las carreras hacía unos años, ciertas dosis de envidia le recorrían la espina dorsal ante comentarios inocentes y exentos de toda malicia como aquel.

            La cafetería estaba silenciosa a esa última hora de la tarde… quedaba apenas una hora para cerrar y las clases habían terminado. Sólo quedaban algunos profesores, personal y los de siempre: los alumnos de doctorado que se pasaban horas y horas en los departamentos o la biblioteca, en pos de terminar una tesis a menudo tediosa, larga y sorprendentemente laboriosa.
            David devoraba media hamburguesa sin apartar la vista de la pantallita de su ordenador, al lado de la bandeja de plástico blanca manchada de ketchup.
- No sé cómo puedes comer eso… - dijo Sofía, vegetariana declarada.
- Con la boca… - dijo y sonrió dejando ver trozos de carne en sus dientes. Tragó y añadió: - es broma.
            Sofía se sentó y acto seguido lo hizo Santi, con una bandeja y dos cafés solos en ella. Sofía y Santi no estaban ni juntos ni separados… se citaban cuando querían y no se llamaban si no lo deseaban: llevaban así años y, hasta el momento, les había ido bien.
- Algo no marcha bien con ese algoritmo, ¿eh? – Dedujo David limpiándose las manos ante el gesto ausente de Santi.
- No sé… es como si la fecha del lenguaje no coincidiese con la fecha del ordenador.
- ¿Has comprobado que los programas predeterminados del sistema operativo sean correctos?
- Es una máquina virtual, debería estar todo conforme a como eran los ordenadores en la época en que se utilizaban esos lenguajes.
- Debería…
- Creo que me voy a pasar toda la noche releyendo los programas determinados del clon… - suspiró finalmente Santi y dio un sorbito al café caliente.

Jueves, 4 de Abril de 2087.
Facultat de Ciències Aplicades.
Universitat de València, España.

            Santi se frotó los ojos frente a la pantalla, blanca y luminiscente, de uno de los ordenadores con los que trabajaba en el departamento de informática de la facultad. Aquel algoritmo le traía de cabeza…
- Do tatatá… - masculló entre dientes mientras tecleaba, con la espalda encorvada sobre la maquinaria – while data equal 2087 April 4th… a ver si cambiando el día por el de hoy funcionas, cachivache neolítico… - recompiló el algoritmo y ejecutó de nuevo, esperó los resultados.
            Nada.
           
            En la pantalla de al lado, conectada al mismo ordenador que donde debía estar funcionando aquel programa inútil que sólo servía para terminar de una vez con la tesis antes de dar a corregir los resultados al encargado de su doctorado, fue al navegador donde se abrió el interfaz de manipulación de la máquina virtual con la que estaba trabajando.
- A ver qué pasa… no es posible que los programas estén mal si son determinados, y si están mal, voy a tener que hablar seriamente con el que ha metido la pata…
- ¿Qué haces…? – La voz de Sofía irrumpió en la habitación, llenándola de frescura.
- Creo que el programador que creó la máquina virtual metió la pata con los programas de fecha y hora… y hasta que no compruebe que están en orden, no puedo comprobar también que el algoritmo funciona como debe…
            Sofía meneó la cabeza a ambos lados y se sentó en la silla de al lado de la de Santi: nadie utilizaba esa silla, y algo de polvo se izó tras que se sentara la futura doctora en arqueología industrial.
- Ahí está el reloj del sistema. - Dijo en voz alta señalando con su dedo índice la pantalla, negra con letras y números en naranja y blanco.
- Je… - sonrió Santi, - voy a averiguar quién ha hecho esto y tener unas palabritas con él…
- O ella. – Anotó Sofía con cierta dosis de soberbia femenina.
- O ella. Según el programa estamos en junio de 2089… se ha equivocado por dos años al iniciar la máquina virtual y por eso el algoritmo no se cree que estemos en abril de 2087…
- ¿Y cómo puedes solucionarlo…?
- Tendré que reprogramarlo para que coja el formato correcto, pero para ello necesito el código fuente. – Se recostó sobre su respaldo y, más calmado, preguntó: - ¿Querías hacer algo…?
- Nada, he quedado con David en la cafetería y me preguntaba si te tomarías un café con nosotros y descansabas un poquito…
- Por supuesto.´

Cómprala ahora!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario